Cómo grabamos “Al borde de la vida”

Grabamos en dos tandas, la primera en unos días de marzo, y la segunda en unos días de abril. En Marzo escogimos las fallas, porque son días que en Valencia está todo bloqueado y hay algunos festivos, y a Joaquín le venía bien. Los días de la segunda tanda fueron en Semana Santa, porque Joaquín es profesor y en Valencia hay un lunes que es festivo, y lo encajamos un poco con calzador, pero lo dejamos fijado. Teníamos unas cuantas canciones, no sabíamos cuántas queríamos grabar, pero ya teníamos por lo menos ocho, así que se las mandamos a Joaquín y él nos dijo las que quería grabar. Después votamos aquí, y de entre todos los votos sacamos cinco temas. Había más canciones, pero esas las dejamos para decidirlas más adelante. Cuando grabamos esas cinco, teníamos casi un mes para decidir las otras cuatro, y entonces sacamos las que habíamos descartado y cuatro o cinco más que habíamos ido sacando en ratos sueltos, así que grabamos las maquetas y se las mandamos a Joaquín, que de nuevo seleccionó las que más le gustaban.

En la primera tanda de decisiones, fuimos más concienzudos porque queríamos tenerlo todo mucho más atado, pero después de la primera parte de la grabación, fue muchísimo más fácil, no tuvimos que pensar mucho, porque sabíamos que al final Joaquín iba a producirlas de arriba abajo y no tenía mucho sentido invertir el tiempo en sacar una línea de batería, por ejemplo, cuando sabíamos que luego en el estudio se iba a ir todo por el aire. Trabajar con Joaquín es así, sabes que lo que llevas en tu cabeza acabará por cambiar tanto que al final no reconocerás ni tus propias canciones, y eso es lo más excitante de todo: no tener el control sobre nada. No lo digo como algo negativo, al contrario, es un proceso increíble, porque a nosotros no nos importa cambiar las cosas, no tenemos esa creencia de “mi idea es la mejor”, ese problema de ego que tienen algunos músicos que piensan que sus aportaciones a la producción son palabra de dios y que nadie se las toque. Grabar con un productor es así, sabes que las cosas van a cambiar, y sabes que si algo no está bien te van a decir “eso es una mierda”, pero eso es lo mejor de todo, que alguien te diga que lo que haces no está bien, alguien que sabe más que tú, porque los músicos no tenemos esa visión periférica que tienen los productores, y gracias a ellos salen discos mejores. Antes, con los grupos de antes, siempre estábamos a la greña con “sube esta pista” o “esta guitarra me gusta más con este efecto o con este otro”, y, le verdad, era agotador estar discutiendo todo el tiempo, aparte de que luego salían cosas como las que salían. No digo que los discos anteriores a Joaquín no estuvieran bien, pero eran discos “demasiado nuestros”, en los que la presencia del compositor está demasiado patente. Joaquín marcó un antes y un después, por eso quisimos que él también formara parte en la selección de las maquetas, porque confiamos plenamente en su criterio, la mayoría de las veces más que en el nuestro propio.

 

Y bueno, como en todas las grabaciones, pasaron muchas cosas. Yo recuerdo, lamentablemente, mi malestar por mi mala salud, pero también recuerdo muchas cosas, cosas grandiosas para todo músico. La sensación de que estoy todavía grabando en Perdido Studios con Javi y con Joaquín es algo que está tan presente que parece que hayamos grabado el disco ayer. Cuando escuchamos el disco (intentamos escucharlo poco para separarnos un poco de él) parece que aún estamos allí, y sentimos una especie de traslación inmediata en el momento en el que suena.

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